De juego social a deporte popular
En sus comienzos el Bridge, o su antecesor el Whist, fue el juego de cartas por excelencia que practicaba la alta sociedad europea, tanto en la metrópoli como en las colonias.
La imagen del embajador de Bélgica, el coronel inglés recién llegado de la India, la bella Sra. Meredith y el famoso detective Hércules Poirot, todos ellos sentados alrededor de una mesa, venía a la mente de las personas cuando hace años se hablaba de Bridge.
Pero esta referencia de juego social y elitista ha pasado a la historia. Desde que hace unas decenas de años se introdujo el Bridge Duplicado (es decir, la posibilidad de que diferentes parejas jueguen con las mismas cartas, comparen sus resultados, se elimine el factor suerte y se introduzca el factor competición), el Bridge ha cambiado radicalmente y ha pasado a ser un juego deportivo, competitivo y popular.









